Los Dioses que Bajaron de Sirio

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El reciente descubrimiento de que Sirio es, en verdad, un sistema estelar triple, está levantando todo tipo de controversias. Y es que, lo que nuestra astronomía acaba de reconocer, era ya sabido por pueblos antiguos como los egipcios o la tribu de los dogones en Malí. Y lo sabían, al parecer, porque un día descendieron unos “dioses instructores” de ese sistema y se lo contaron.
La noticia nos sobrecogió. Dos investigadores franceses, D. Benest y J.L.Duvent, hacían público hace escasas semanas el resultado de sus últimas investigaciones en torno a la estrella, la más brillante del firmamento y ubicada a unos 8,7 años luz de la Tierra.
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Según sus conclusiones Sirio es, en verdad, un sistema estelar formado por tres estrellas y no por dos, como desde mediados del siglo pasado asegura nuestra astronomía; y lo pudieron averiguar al estudiar con detenimiento las variaciones en la órbita del sistema de Sirio desde 1862 hasta nuestros días, lo que les llevó a pensar que un tercer cuerpo estelar estaba influyendo en su recorrido.
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Benest y Duvent dedujeron, además, que la nueva Sirio C es una enana roja, una clase de estrella quinientas veces menos masiva que el Sol y muy poco brillante, para cuyo descubrimiento óptico – que todavía no se ha confirmado – será necesario utilizar los más potentes telescopios en un futuro inmediato.
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Pero lo que realmente nos sobrecogió de la noticia fue que la conclusión a la que han llegado estos dos investigadores galos recientemente, era ya de sobra conocida por algunos de los pueblos más antiguos de África, como los egipcios y los dogones. Estos últimos, que actualmente viven en la planicie de Bandiagara, en las montañas Hambori de Mali veneran desde tiempos inmemoriales a la estrella Sirio a la que parecen conocer hasta en sus detalles más íntimos.
En 1931 el antropólogo francés Marcel Griaule visitó por primera vez a esta tribu, descubriendo que en sus tradiciones más sagradas y secretas se hablaba de una estrella compañera de Sirio, a la que llamaban Po Tolo, y de la que sabían que tarda cincuenta años en completar una órbita en torno a ésta y que, además, es extraordinariamente densa, lo que es rigurosamente cierto.
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Por si esto fuera poco, los dogones sabían de la existencia una tercera estrella a la que llaman Emme Ya (y que corresponde a la recién descubierta Sirio C), de la que dicen es “cuatro veces más ligera que Po Tolo aunque que tarda el mismo tiempo que ésta en completar su órbita alrededor de Sirio A.
Aquellos conocimientos, que Griaule completó quince años más tarde con otras investigaciones de campo que realizó junto a la etnóloga Cermaine Dieterlen, fueron considerados en principio pura mitología; pero aún con todo, en medios académicos, escépticos como E.C. Krupp, director del Observatorio Criffith de Los Ángeles y uno de los mas reconocidos especialistas mundiales en arqueoastronomía, reconocieron que – además de su conocimiento sobre Sirio – era difícil explicar cómo conocían también los anillos de Saturno o las cuatro lunas galileas de Júpiter, descubiertas por Galileo Galilei siglos después de que los dogones hablasen de ellas, gracias a su primer telescopio.
Los orígenes del saber
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Además de los dogones, otros pueblos vecinos como los Bambara, los Bozo de Segu y los Miniaka de Kutiala, comparten desde tiempos inmemoriales idénticos conocimientos sobre Sirio, en torno a cuyo sistema gira buena parte de la vida ritual de estas gentes. Cada cincuenta años, por ejemplo, y cumpliendo estrictamente con el “ciclo u órbita de Sirio B alrededor de Sirio A, estas tribus celebran sus ritos de renovación a los que llaman Fiestas Sigui, en honor a Sigui Tolo que es como conocen a Sirio A. Es entonces cuando elaboran complejas máscaras de madera para celebrar la entrada del nuevo ciclo, que después almacenan en un lugar sagrado y donde los arqueólogos han podido encontrar piezas que datan, al menos, del siglo XV. Ahora bien, ¿de dónde obtuvieron los dogones en ‚ época tan remota sus precisos conocimientos astronómicos?
Griaule y Dieterlen prefirieron limitarse a describir aquello que les fue transmitido por los dogon, o jefes de cada pueblo iniciados en el secreto de Sirio, sin hacer una valoración de sus hallazgos. Pero en 1970 Cenevieve Calame-Griaule publicó en un libro que tituló Génesis Negro, algunas de las notas que su padre Marcel no se atrevió a dar a la luz. En ellas se describía como los dogones creían en un dios hacedor del Universo al que llaman Amma, que mandó a nuestro planeta a un dios menor, al que conocen como Nommo, para que sembrara la vida aquí. Nommo descendió a la Tierra y trajo semillas de plantas – describe una de las tradiciones recogidas por Griaule de boca de un dogon llamado Ogotemmeli -, que habían ya crecido en campos celestes… Después de crear la Tierra, las plantas y los animales, Nommo creó a la primera pareja de humanos, de los que más tarde surgirían ocho ancestros humanos, que vivieron hasta edades increíbles.
La conexión egipcia
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De Nommo, los dogones dicen también que era una criatura anfibia – probablemente muy parecida al dios babilónico Oannes -, y que regresó al cielo en un arca roja como el fuego después de cumplir con su tarea. Pues bien, con todos estos datos, en 1976 Robert K.C. Temple, un lingüista norteamericano miembro de la Royal Astronomical Society británica y afincado en Londres, publicó un osado libro que tituló El Misterio de Sirio, en el que aventuró que Nommo fue un extraterrestre que dejó en la Tierra, hace entre siete y diez mil años, toda clase de pistas sobre su origen estelar. “Cualquier otra interpretación de las citadas pruebas no tendría sentido, concluyó Temple. Y quizás no le faltase razón, pues sus argumentos, lejos de haber sido refutados con el tiempo, se ven reforzados por descubrimientos como el de Sirio C que ya anunció en su obra hace casi veinte años.
Pero el conocimiento del sistema triple de Sirio no fue patrimonio exclusivo de los dogones y de los pueblos vecinos, lo cual nos obliga a abrir aún más el radio de esa supuesta influencia extraterrestre en el pasado. Los antiguos egipcios, por ejemplo, mostraban una gran veneración hacia la “estrella del Perro” o Sirio, que se encuentra en la constelación del Can Mayor. Fue sir Norman Lockyer, astrónomo británico fundador de la revista Nature, el primero en darse cuenta de que muchos templos egipcios estaban alineados hacia Sirio, cuya aparición y desaparición en los cielos sirvió como base a uno de los dos calendarios usados en Egipto. El primero de ellos era de uso popular y de escasa complejidad matemática estableciendo la duración del año en 365 días exactos, pero el basado en Sirio además de servir para fechar cuestiones sagradas y dinásticas, se fundamentaba en observaciones astronómicas extraordinariamente precisas y establecía la duración del año en 365,25 días.
Se comprobó, por ejemplo, cómo muchos de los templos egipcios, orientados hacia el sol naciente (lo que dio pie a que los arqueólogos especulasen con la existencia de una religión solar), estaban flanqueados por dos obeliscos que, ubicados en un lugar previamente determinado, servían a los sacerdotes para ver sobre la línea del horizonte por donde salía el sol a lo largo del año, pudiendo marcar así el inicio de los solsticios de verano e invierno.
Aquel control del Sol sirvió a los egipcios para comprobar que había un día en el que Sirio y el Sol salían por el mismo punto.
Comprobaron igualmente que cada cuatro años Sirio se retrasaba un día en acudir a su cita, lo que originó el ciclo de Sirio o sóthico en honor de la diosa Isis o Sothis que se cumplía cada 1460 años; es decir, pasado ese periodo de tiempo el calendario sóthico y el vulgar volvían a coincidir al inicio del año nuevo (1460 años X 0,25 días de error = 365 días).
Este calendario sóthico ha permitido fechar con precisión acontecimientos que sucedieron 43 siglos antes de Cristo, lo cual demuestra que hace ya más de cuatro mil años los egipcios conocían estos ciclos.
¿Cuándo, pues, hicieron ‚ éstos sus observaciones de Sirio para establecer su calendario? ¿Acaso fue este un conocimiento llegado por los mismos dioses de los dogones y una nueva pista sobre su origen? La identificación de Sirio con la diosa Isis (la Señora de los Dos Fuegos), refiriéndose a sus dos estrellas más grandes, A y B, fue confirmada hace ya varias décadas por los estudiosos Otto Neugebauer y Richard Parker. Lo que nunca supieron interpretar fue el por qué‚ en la iconografía egipcia Isis iba a menudo acompañada de las diosas Anukis y Satis, que ahora, desde luego, pueden entenderse como Sirio B y Sirio C.
Otra clave simbólica puede tener que ver con Osiris, mitológicamente hermano y compañero de Isis y encarnación de la Tierra, cuyo nombre en jeroglífico es representado frecuentemente como un ojo sobre o bajo un trono, lo que podría dar lugar a pensar en la rotación de nuestro planeta (y, por ende, de todo el sistema solar) en torno a Sirio. No en vano Kant definió a Sirio como “el Sol de nuestro Sol“, hipótesis que llevó a muchos astrónomos decimonónicos a establecer la distancia entre Sirio y nosotros como “unidad astronómica. Y lo chocante es que los dogones conocían a Sirio A también como la “estrella sentada“. ¿Simple casualidad?.
Las pirámides apuntan al cielo
A ella no puede, desde luego, recurrirse cuando se averigua – como hizo el astroarqueólogo ruso Vladimir Rubtsov – que el antiguo vocablo iranio que se usaba para referirse a Sirio era Tistrya, palabra que se origina en el vocablo sánscrito Tri-Stri, y que significa tres estrellas! Es decir, que el conocimiento de que Sirio es un sistema estelar triple fue casi universal en nuestro más remoto pasado. ¿Pero por qué? ¿Quién difundió semejante “secreto”? Los egipcios posiblemente hicieron evidente ese secreto en la meseta de Giza, junto a El Cairo, precisamente gracias a las tres monumentales pirámides que allí pueden contemplarse. No en vano cada día somos más quienes creemos que la Gran Pirámide fue en verdad un templo – y no una tumba – dedicado a Isis, la diosa que encarna a Sirio A, y en cuyas medidas y proporciones fundamentales se encuentran encerrados saberes relacionados con el monumento original de la pirámide de Micerinos, antaño cubierta por losas de granito de este color.
Por la misma regla de tres, la ciencia algún día podría llegar a comprobar que las tres pequeñas pirámides satélite que hay junto a la de Keops representan tres planetas junto a Sirio A, al igual que las otras tres pirámides menores que flanquean a Micerinos (Sirio C). Curiosamente esta disposición no sitúa ninguna pirámide menor junto a Kefrén, quizá por lo que los astrónomos ya saben: el enorme peso gravitacional de Sirio B hace imposible que ningún planeta orbite en torno suyo sin ser fatalmente atraído hacia la estrella.
Frente a esta hipótesis, en el último año se ha acuñado otra no menos interesante. En 1994 los investigadores Robert Bauval y Adrian Gilbert hacían público que tres de los cuatro canales de ventilación de la Gran Pirámide estuvieron orientados hacia estrellas concretas. Así el canal norte de la cámara del Rey miró hacia Alpha Draconis, el canal norte de la cámara de la Reina hacia la estrella más baja del cinturón de Orión (las tres estrellas centrales de la constelación) , y el canal sur de esta misma cámara hacia Sirio.
Su particular “descubrimiento” les llevó a formular su aventurada “teoría de la correlación con Orión” de la que se desprende que las pirámides de Giza son una réplica exacta del cinturón de Orión y que el Nilo así como el resto de pirámides egipcias ocupan los lugares correlativos a la Vía Láctea y otras estrellas importantes.
Pero hay más. La orientación de los canales de la Gran Pirámide corresponde – según Bauval y Gilbert – a la posición de las tres estrellas citadas en el 2450 a.C” aunque la ubicación de las pirámides marca el lugar del cénit donde estuvo Orión en el 10450 a.C.
Una estrella fascinante
Lo que proponen ambos investigadores para explicar esta diferencia cronológica es que, si bien la Gran Pirámide fue erigida en el 2450 a.C. (perpetuando así la falsa tesis arqueológica oficial de que fue construida por Keops), en cambio conmemoran un acontecimiento remoto que tuvo lugar en el 10450 a.C. Pero, ¿cual? Independientemente de cual de las dos hipótesis para la disposición de las pirámides de Giza est‚ más próxima a la verdad, lo cierto es que la vinculación de Sirio y Orión, al menos desde un punto de vista astronómico, es innegable, pues los egipcios sabían que Orión se perdía tras el horizonte una hora antes que Sirio, lo que sirvió de referencia también para el establecimiento del calendario sóthico.
En definitiva, pese a toda la evidencia expuesta, los historiadores prefieren seguir ignorando el porqué de la fascinación que ejerció sobre los egipcios (y sobre otros pueblos tan alejados de ellos como chinos o dogones) la estrella Sirio, aunque todos ellos se esforzaron en aclararnos estas dudas en sus templos y mitos: sus “dioses instructores” descendieron un día lejano de aquel sistema triple y habitaron quizá entre nuestros antepasados.

Fuente: Biblioteca Pleyades y FC

despiertacordoba.wordpress.com

El Origen de Todo : Lemuria / Los 17 Sabios Del Continente de Lemuria

Lemuria, también llama “Mu” o “La Madre De La Tierra”, es una civilización antigua, la primera de que se tenga registro, y se dice que existió antes y durante la Atlántida , Físicamente se ubicaba entre América y Asia-Australia (imagen).
Se cree que data del 98.000 a.de.c al 8000 a.de.c. , y se dice que su gente era incluso mas avanzada que la gente de hoy en dia , cultural y espiritualmente.
Lemuria, podría ser el origen de todo, ya que pudieron poblar Asia y Norte América derivando hacia al resto de América y Australia. Se cree que esta civilización igual que la Atlántida, aun esta viva bajo tierra derivando así los intras (tema para otro post).

En Lemuria creían que el “firmamento” , era un estrato de agua cristalina que se dividía en dos capas una mas arriba que la otra, esta era sostenida por los llamados “Templos de Cristal” (montañas altas supongo) , y que fue construido para proteger a la tierra de la radiación solar , y otras cosas nocivas del cosmos (todo sin internet xd).
Se piensa que los directos descendientes son los nativos americanos.
Luego de años Lemuria se encontraba en su pleno apogeo, junto con la Atlántida , pero los sabios predijeron un gran diluvio , gracias a su gran conexión con la tierra , lo que hiso que los lemurianos guardaran mucha información en cristales , y también contar todo lo que sea útil a las demás civilizaciones de manera de preservar la información , además de construir complejos túneles para evitar el diluvio.
Finalmente llegó el momento y se dirigieron a los túneles. Esto ocurrió aproximadamente un año antes del Gran Diluvio.
Mientras estaban bajo tierra tuvieron que aprender a vivir allí y hacer uso de lo que la Tierra les ofrecía para poder sobrevivir. Es así como construyeron grandes comunidades basadas en el amor y la comprensión. Durante aquel año realizaron la tarea final; preservar todo el conocimiento que era necesario resguardar.
Cuando llegó el Diluvio, toda la gente que se encontraba bajo tierra se salvó de la catástrofe, Los que estaban en la Tierra perecieron. Cuando el agua cesó, salieron a la superficie. La Tierra que ellos conocían ya no era la misma. Y este emerger de la Tierra es el punto de partida que los nativos americanos utilizan para hablar de la historia de la Creación. En un sentido muy literal ellos emergieron de la Tierra. Muchos de los nativos han perdido la memoria literal de este emerger, pero dentro de los más altos rangos de chamanes este conocimiento se perpetúa.
Este es el punto de vista de los nativos americanos. Pero ellos no eran los únicos que habitaban los túneles. Toda la gente con elevados conceptos espirituales del planeta estaban allí. Los aborígenes australianos y aquellos que después se convertirían en los druidas en Inglaterra estaban allí preservando sus conocimientos.
Los druidas preservaron la información de los antiguos habitantes de la Atlántida. Pero los nativos de la zona del Pacífico, incluyendo Asia, fueron los que preservaron la información correspondiente a Lemuria. Estos nativos aún hoy guardan dentro de sí los sagrados conocimientos. Mucho de esto es conciencia y mucha información está almacenada en el subconsciente.
La tribu Ainu, de Japón es uno de los grupos que preservaron estos conocimientos. Todos juntos formaron un grupo humano basado en la cooperación con el fin de preservar las sagradas enseñanzas.

¿Y de donde salió Mu?
Bueno la principal teoría , es que estos son descendientes o creaciones de extrarrestres , pues los antiguas reliquias encontradas hablan de ancestros y cosas así.
Todo esto echa por tierra la historia conocida , y ata algunos clavos que la actual historia tiene , pruebas de que dinosaurios convivieron con humanos , el llamado “eslabón perdido” , aun no tienen solución , será Lemuria el origen de la Humanidad ??

Fuente: http://matrizsecreta.blogspot.com.ar/2011/02/el-origen-de-todo-lemuria.html

LOS 17 SABIOS DEL CONTINENTE DE LEMURIA

Hace muchos miles de años, hubo en el cielo una gran batalla que se llamó en el sistema de Pléyades “La Gran Guerra Cósmica” ó la guerra de los mundos.

Participaron en ella los rectores planetarios de las estrellas Sirio, Vega, y Mira. Su reto era el de apoderarse de vastos campos gravitacionales que abarcaban las tres estrellas con todos sus planetas. Cada uno defendió su parte y ninguno ganó esta guerra.

Mientras la batalla sucedía, millones de seres salieron en búsqueda de refugio a planetas de otros sistemas. Muchos se establecieron fácilmente y otros tuvieron que divagar por más tiempo en la consecución de su nueva morada.

Por aquellos tiempos la tierra poseía en su corteza a sus habitantes, habitantes que en algunas regiones eran más desarrollados física e intelectualmente que en otras y de variados matices y estaturas.

Fue entonces cuando llegaron los que buscaban refugio y provenían de los contornos de la estrella de Vega, pero igualmente seres que procedían de varios de los planetas del sistema estelar Sirio.

Había dos lugares en la tierra que eran muy prósperos, en ellos tenían su aposento seres de tez morena y con algunos buenos dotes de inteligencia.

El primero estaba situado en el océano atlántico, era como una gran isla que iba desde lo que hoy es la Florida hasta Brasil y hasta la península Ibérica. Ese lugar luego fue marcado con el nombre de Atlántida.

El segundo lugar se iniciaba al oeste de California y se componía de una gran multitud de islas que terminaban en lo que hoy es la China, Japón y sus adyacentes. Sus habitantes eran de baja estatura de ojos rasgados y de tez muy oscura. Este lugar luego fue llamado el continente de Lemuria.

Al continente de Atlántida llegaron los seres provenientes de los planetas Sirios y se establecieron en dos poblados que luego fueron muy desarrollados, el primero fue llamado Poseidón que era su capital y el segundo Edoma. En el primero se asentaron los más sabios y en el segundo los descendientes de estos en unión a los seres de origen terrenal.

Con la llegada de los Sirios se despertaron en la tierra las matemáticas. Así fue como los Atlantes se transformaron en científicos, constructores y de grandes dotes en el utilizar las fuerzas de la razón matemática.

No me detendré más en la historia de los Atlantes porque será un artículo que más adelante desarrollaré y por que me centraré en el tema actual que tiene que ver con los seres del continente de Lemuria.

El continente de Lemuria se situaba al oeste de California, se extendía hacia el sur hasta cerca de las costas peruanas y hacia el oeste en una serie de islas hasta lo que hoy es la China.

Lemuria se distinguía por tener una gran capital llamada “La ciudad de Mu”. En ella principalmente se alojaron los seres que habían llegado provenientes de la estrella de Vega en la constelación de Lyra. Eran seres muy parecidos a los hombres de la tierra, poseían tez amarilla, ojos rasgados y su estatura era de 2.70 a 3.20 metros.

Los Lemures se diferenciaban de los Atlantes porque eran más mentales mientras los Atlantes eran manejadores de las fuerzas físicas. Tenían una gran capacidad de conciencia, eran nobles y poseían la virtud de guardar la información estelar en cristales que en aquella región eran abundantes.

De la cultura Lemur quedaron varias civilizaciones importantes. En conjunto con los Atlantes, los Mayas recibieron influencia Lemur a través de un gran ser llamado Mai, del que más tarde les hablaré. Los Incas fueron descendientes Lemures. Procedían de una de sus colonias en el continente americano cuya sede era la ciudad de Tiahuanaco a orillas de lago Titicaca.

La filosofía más antigua de la China y su cultura proceden de la vieja Lemuria. Ejemplo de ello es el I Ching o I King. Lo mismo la cultura coreana y la mongol.

Más aún, cuando Lemuria se hundió se presentó un fenómeno genético sorprendente y fue que los herederos de la civilización Lemur, se achicaron y de ser la raza más alta del planeta pasaron a ser los de menor estatura.

En la sierra nevada de California septentrional se halla un volcán apagado llamado el monte Shasta. En lo profundo de él existe una morada donde habita una colonia de descendientes de Lemuria.

Las islas del Japón son reminiscencias Lemures que superaron el hundimiento, lo mismo las islas de Hawai, la polinesia, la micronesia y la isla de Pascua.

En lo alto de una colina que se erigía cerca de la ciudad de Mu, se alzaba un gran templo llamado “El templo del conocimiento”. En su cúspide se distinguía un gran Disco Solar de Oro traslúcido que poseía 40 metros de diámetro, por 8 centímetros de espesor. Su peso era de 144 toneladas. Ellos lo llamaban el Disco Solar de Oro.

Los habitantes de Lemuria vivían muchos cientos de años y su gran rector era un ser de nombre Aramu Muru a quien todos llamaban Mer.
Durante todo el tiempo en que duró la gran luz Lemuriana y además de que todos sus habitantes gozaban de gran inteligencia, amor y verdad, se distinguieron allí 17 hombres que por sus grandes dotes universales fueron llamados “los 17 sabios de Lemuria”. Cada uno de ellos tenía una gran capacidad de manejar los elementos y de moldear, a través de maravillosas magias, las leyes de nuestro planeta, así como los gránulos de luz pránica y los éteres por donde ellos se movían. Poseían también la luz maxim con la que aún cortaban metales y rocas.

Mi gran interés de hablarte de este tema es que estos 17 grandes sabios con la llegada de la Era de Acuario a nuestro planeta se están encarnando de nuevo y harán una gran misión ahora que la luz de nuestro propio universo y de muchos cuerpos ha estado cambiando al color azul en muchos, color azul profundo ó índigo en otros y al color cristal en aquellos que han nacido luego del 5 de mayo de este año 2005. Te voy a nombrar a cada uno de ellos con la labor que hacían durante su estadía en el territorio Lemuriano. Igual te voy a decir cuáles ya encarnaron y los que aún faltan por llegar, para que si tienes una gran unión de pareja, comprendes y amas de verdad a ese ser que te acompaña y deseas tener un hijo o hija, pidas a las leyes universales porque uno de los sabios Lemures que desea encarnar en nuestro planeta llegue y haga en estos nuevos tiempos grandes labores a la humanidad sedienta de reformas sabias.

Ellos son:
Abu: Fue el gran constructor del Disco Solar de Oro, hace 10 años encarnó de nuevo en la Tierra.

Anat: Fue el gran arquitecto de las construcciones Lemures que tenían como virtud atraer grandes caudales de energías celestiales, fue además un gran filósofo y era costumbre que los niños le buscarán por ello. Además fue literato de altas esferas.

Zeu: Forjaba los cristales para imprimirles información que luego era sacada por los habitantes más avanzados de Mu a poblaciones cercanas para enseñarla a sus descendientes y a los seres de origen terrestre. En esos cristales se alojaban medicina, filosofía, ciencia, cálculos mágicos y otros muchos más.
Ipo: Le decían “El grande”.

Hubo un tiempo en que los Lemures empezaron a decaer mentalmente por la unión que hicieron con los hombres de la Tierra y fue necesario esconder el Disco Solar de Oro. Ipo en compañía de Aramu Muru y de la Señora Arama Mara fue el encargado de llevar el disco al sur del Perú y sumergirlo en el recién formado lago Titicaca.

Ipo además creó fórmulas muy especiales que le proporcionaban a los que las utilizaban la capacidad de vivir en las profundidades de los mares hasta por 100 días. Ipo también ya llegó.

Amaeta: Fue una gran reina que enseñó a todos los Lemures humanos que le escucharon que había un camino lleno de moradas fabulosas en la travesía universal hacia Dios y entregó las fórmulas para que cuando fueran a morir en su vejez, no tuvieran miedo sino la alegría y el amor necesario para que su partida fuera grande y su próxima estación planetaria universal de grandes vibraciones. Todos los seres que le escucharon cuando murieron uno a uno lo hicieron sin dolor o sufrimiento alguno. Ser actualmente encarnado.

Kafira: Medía 3 metros y 27 centímetros, era rubio y de gran fortaleza. Manejaba con su mente el elemento tierra y a través de él construía templos y hogares subterráneos. Dejó fundados varios reinos en los mundos intraterrenos que muy pronto se volverán a iluminar. Fue Kafira muy importante en la construcción de las abadías monasteriales que existen en las profundidades del Valle de la Luna Azul en el Perú.

Elu: Fue rey Lemur por 270 años. Enseñó a muchos humanos cómo vivir hasta por 700 años. Aún ayuda a aquel que le llama y que sienta que su muerte se aproxima para alargarle un poco más su vida.

Londra: Movía atmósferas, nubes y lluvias y con ello que los sembrados produjeran sus frutos. En tiempos muy cálidos refrescaba las regiones con suaves brisas y cálidas temperaturas cuando se daban los tiempos fríos.

En el tiempo de la decadencia de Lemuria creaba tormentas hacia los guerreros para que ellos retrocedieran y no hicieran daño alguno. Este ser actualmente está encarnado en un ser que tiene 10 años de edad.

Zota: Manejaba las fuerzas que habitaban en las profundidades de Lemuria, las utilizaba a través de campos magnéticos y con ello alumbraba muchos poblados que al igual calentaba cuando habían épocas friolentas Acompañó en viarias ocasiones al señor Aramu Muru (Mer) en sus viajes al Valle de la Luna Azul.

Zendra: Producía semillas de gran vibración que sembradas daban frutos grandes, sanos y con sabores esplendorosos. Fue el padre de los cereales y los granos de Lemuria.

Zendra está próximo a cumplir sus 6 años en un hermoso niño.
Imai: Manejaba los estados dimensionales.

El poblado donde este gran sabio habitaba poseía grandes riquezas en diamantes, oros, esmeraldas y otras piedras preciosas que allí existían.
Cuando el continente de Lemuria entró en los estados egoístas, se formaron muchos guerreros.

Cuando estos guerreros se acercaban al poblado de Imai para saquearle sus riquezas, hacia desaparecer el pueblo con sus habitantes y sus piedras preciosas, pasándolo a una dimensión intermedia entre la tercera y cuarta. Los guerreros se confundían al ver esto y se alejaban.

A veces Imai cuando los veía alejarse volvía a colocarles su pueblo a su vista y así “jugaba” con ellos por muchas ocasiones.

El señor Imai ha vuelto y está encarnado en un gran ser desde el 11 de mayo de 1998.

Ziruk: Tenia un lugar donde fabricaba casas y otras edificaciones. Ese lugar era interdimensional. Cuando un nuevo poblado emergía porque así lo requerían los que lo iban a morar, Ziruk, trasladaba sus construcciones del lugar donde las fabricaba al nuevo poblado, quedando así fundada una nueva aldea hasta de 700 casas.

Ziruk, ya se encuentra entre nosotros.

Zimoe: Acompañó por mil años a Mer (Aramu Muru), aprendiendo de él sus sabidurías. Es protector de todos los templos de las abadías del gran monasterio. Ayudará con su nueva estadía en la tierra a que el ser humano encuentre nuevos elementos que ante el ojo están escondidos, para así darle a la tecnología de la medicina, la nueva educación que se avecina y a los viajes interestelares muchos avances.

A través de él se encontrarán combustibles sólidos que encerrados en pequeñísimas celdas darán energía por muchos años. Zimoe es un ser de grandes honores. Es el hermano de Londra en esta vida.

Iris, Gimas y Zefa: Fueron los 3 grandes inseparables del señor Aramu Muru y de los sabios que he mencionado anteriormente.

Visitaban cotidianamente a Venus, Marte y Saturno, se encontraban con grandes Maestros de esos planetas y hacían conjuntamente muchas labores.

Iris luego de ser sabio Lemur, fue Toth el Atlante y más adelante Hermes Trimegisto. El con Gimas y Zefa serán muy importantes para el manejo de las nuevas energías de forma y el electromagnetismo en la era de Acuario de nuestra Tierra.

Naela: La grande. Todo lo que enseñó se propagó por el continente de Lemuria por 2700 años, tuvo grandes hermandades con el señor Aramu Muru, se encargaba de irrigar con bellos manantiales las agriculturas. Navegaba por todo el mundo en un gran antílope que le obsequiaron unos seres de Sirio que alguna vez la visitaron.

Manejó las magias de la salud y del amor. Hacía desaparecer la necedad, la histeria, el rencor y las angustias de los humanos que las padecían.

Era la gran sembradora de las armonías en el templo interior de cada hombre. Era la grande.

El continente de Lemuria fue de gran iluminación durante el tiempo en que los 17 sabios lo habitaron.

Hace un poco más de 24.000 años se inició un hundimiento, hundimiento que terminó 7.000 años después, llevándose para el fondo del océano Pacifico todo el conocimiento que allí floreció.

Durante el periodo de la era del Acuario que empezó el 27 de julio del año 1999 y terminará 2000 años después, se presentarán algunos eventos donde ocurrirán nuevos hundimientos de lo que hoy vemos por encima de los mares, creándose con todo ello unas contrafuerzas que harán que muchas porciones de ese hermoso continente vuelvan a emerger.

Cambios, muchos cambios ocurrirán, pero ellos serán necesarios para que una nueva raza humana se levante y ello ya está ocurriendo con la quinta raza llamada la raza azul fundada en el año 1983, la séptima raza ó la raza de los índigos el color de la nueva inteligencia en 1999 y la raza de los seres del color cristal el 5 de mayo del año 2005.

Una bandada de sabios que han habitado por muchas eras en muchos sitios están llegando a los nuevos niños que nacen día a día.

Todos ellos cambiarán las viejas estructuras de nuestro mundo que están amparadas por la codicia y la guerra a doquier, Eliminarán las armas, el dinero, construirán una sociedad basada en el humanismo, borrarán las líneas que dividen nuestro mundo, crearán un estado religioso basado en la verdad interior y traerán nuevas tecnologías.

Una nueva educación cultural y de cientificidad se empieza a levantar y dará sus primeros grandes frutos luego de que suceda el año 2012, estableciéndose el primero de 9 grandes órdenes en el año
2023.

Ya son varios de los 17 sabios Lemures los que han llegado faltan nueve; así que si tienes un gran amor por ser el padre ó la madre de uno de aquellos que deseas que llegue, por favor háznoslo saber, que yo le preguntaré al Maestro Mer para que él te de las instrucciones, así como las fechas de cuando podrás hacerlo.

Sólo se necesita que tengas mucho amor por el ser amado, que seas verdadero, de alegría bondadosa, comprensión y de gran propiedad por el si mismo.

En conclusión:

Los Sabios Lemures encarnados son: Abu – Ipo – Amaeta – Londra – Zendra – Imai – Ziruk y Zimoe.

Los que aún faltan por llegar: Anat – Zeu – Kafira – Elu – Zota – Iris – Gimas – Zefa y Naela.

El nuevo germinar de nuestro planeta se acerca y por eso este mensaje.
Raúl Yepes.

Fuente: http://hogararcoiris-canalizaciones.blogspot.com.ar/2007/11/los-17-sabios-del-continente-de-lemuria.html