Civilization Ordo

Resumen:

La definición de alineación o alineamiento es ubicar dos o más elementos en línea recta. En esta exposición por norma, un alineamiento significa ubicar una construcción respecto a otro punto y en muchas ocasiones serán más de dos los lugares alineados. Cuando en este texto un alineamiento es numerológico (esto será la inmensa mayoría de los cientos de alineamientos que se muestran en esta cronología) quiere decir que la medida de esa línea, es decir, la distancia entre los lugares alineados, al expresarla en una de las tres unidades de medida habituales (metro, milla y milla náutica), las cifras reflejan un 33, un 66 o sus múltiplos de 10. Por ejemplo, la Kaaba está alineada con la explanada del templo de Jerusalén a 666,6 millas náuticas.

El origen de las unidades de medida es muy confuso, hoy en día la idea de unidad de medida es algo que tenemos incorporado a nuestra cotidianeidad y no le damos gran importancia, sin embargo hubo un tiempo en el que la ciencia alrededor de las unidades de medida, así como los primeros mapas y muchos otros conceptos asociados, eran alta tecnología e importante secreto de Estado. Es por todo esto que hoy en día es aceptado por la ciencia que no se tiene claro el origen y la historia de las unidades de medida aunque las utilizamos a diario en múltiples aspectos de nuestra vida y en todo el mundo. El metro sí es una unidad de medida que tiene atribuido un origen, además reciente, sin embargo esta cronología evidencia la utilización del metro desde hace milenios. El metro y la milla náutica derivan de la geometría de nuestro planeta, de sus dimensiones, pero la milla según los historiadores tiene su origen en Roma y son mil pasos. Evidentemente, los romanos no construyeron maravillas de la ingeniería como los acueductos romanos calculando distancias mediante el conteo de pasos, como veremos en esta cronología, la técnica de la triangulación para medir distancias ya era conocida a principios del II milenio a.C, tanto en Egipto como en China. Cuando esta cronología llegue a la creación oficial del metro se hará evidente que la historia de las unidades de medida ha sido manipulada y se mostrarán las auténticas correspondencias matemáticas entre ellas.

Se analizará la proporción entre la milla y el metro pues  tienen cierta relación numerológica con el diámetro y la circunferencia. Una circunferencia de 3.300 metros tiene un diámetro de 0,66 millas y esto está directamente relacionado con la forma en la que se han hecho los cálculos para la creación de la milla náutica y del metro. Además, en los trabajos de triangulación llevados a cabo en el siglo XIX entre Dunkerque y Barcelona para realizar los cálculos del meridiano y poder crear el metro, ya existe una planificación de esos mismos trabajos en los que se tiene en cuenta el metro, utilizado numerológicamente así como la milla. Por ejemplo, desde Dunkerque hasta Barcelona hay 666 millas y desde la catedral de Rodez hasta Barcelona hay 333 kilómetros. Rodez fue el punto elegido para la repartición de los trabajos necesarios de medición a lo largo del meridiano entre Dunkerque y Barcelona, para conseguir los datos necesarios para calcular el metro. A lo largo de esta exposición cronológica se analizarán estos ejemplos en profundidad.

Este escrito evidencia este orden existente en el conjunto de las construcciones humanas y por lo tanto en la forma en que se ha conformado la geografía de la sociedad a través de los milenios y que además sigue desarrollándose hoy en día. Muchos mitos fundacionales de civilizaciones, naciones, religiones, etcétera, irán acompañados de estos alineamientos, por ejemplo los dioses del Olimpo de Grecia se trasladan al monte Ida de Turquía para poder seguir los acontecimientos de la guerra de Troya y desde Troya hasta la cima del monte Olimpo hay 333.000 metros. Mitos similares de distintas culturas del mundo, antiguas y modernas, en los que subyace un alineamiento matemáticamente perfecto serán aquí expuestos. Por lo tanto esta cronología también muestra que estos alineamientos no están aislados sino que se encuentran alineados entre sí conformando una red mundial cuyos nodos serán claramente identificados como los lugares más importantes de la geografía humana, tanto en lo espiritual como en lo político como en lo industrial.

Más información en la web del autor https://www.civilizationordo.com


Vídeo de la Asociación Plural 21

«Peterhouse Pro» nos explica, en una charla entre amigos, algunos detalles del trabajo que él ha ido realizando a lo largo de los últimos 10 años. Un trabajo centrado en las distancias que separan monumentos, accidentes geográficos, edificios importantes,… que parece revelar un «orden oculto» que se hace visible cuando se presta importancia a las distancias. El trabajo de Peterhouse lo podréis encontrar gratuitamente en: https://www.civilizationordo.com/ y podéis ver un vídeo mas exhaustivo en: https://youtu.be/SrSZWTLD_u0

LA ETAPA OSCURA DEL DESPERTAR ESPIRITUAL

El Despertar Espiritual debería ser tan natural como lo es nacer, crecer y morir, ya que la espiritualidad es una parte integral de nuestra existencia. Es una combinación de fases o etapas que debemos experimentar. Hay una fase previa a la primera experiencia de despertar, la cual se experimenta normalmente antes de iniciar la búsqueda espiritual.

Esta fase previa se caracteriza por la experimentación de una crisis de identidad, una etapa en la que hay mucho miedo y sufrimiento.

¿Por qué se presenta esta crisis? 

Si nunca has sentido odio o tristeza, no sabrías lo que es el amor o la felicidad. Aprendemos a través de los opuestos. Si estuviéramos todos despiertos e iluminados, no sabríamos qué es la Divinidad, no sabríamos absolutamente nada. En el estado original, no sabemos absolutamente nada, porque no hay nada más que saber, ya somos Todo.

Esta etapa de crisis y sufrimiento es la rebelión de la identidad separada, es decir, el ego, el “yo”, quizá, y sin saber porqué, nos sentimos aterrorizados, llenos de miedo. Hay algo amenazante y no sabemos qué es. Nos sentimos perdidos, mucha soledad, sentimos ansiedad, tristeza profunda, depresión, sensación de irrealidad, y muchas ganas de llorar.

Uno de los propósitos de la existencia humana es despertar a su verdadera naturaleza, y esto lo hace a través de la dualidad; experimentar los opuestos.

Algunas veces experimentamos crisis nerviosas, con taquicardias; se nos dispara el corazón. Tiembla todo nuestro cuerpo, sentimos que hemos perdido el juicio y que estamos enloqueciendo y creemos que vamos a morir. Y nos peguntamos: «¿Qué me está pasando?»

La respuesta a todo esto es el miedo, pero ¿miedo a qué? En el proceso previo del despertar, la persona o el “yo”, que es la identidad ilusoria que surge cuando la Conciencia se identifica con el cuerpo-mente y su historia, se siente amenazado de muerte, y ¿por qué?

Para poder saber la respuesta, primero hemos de comprender cómo es la experiencia de despertar. Despertar es el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Es decir, la Conciencia despierta de su sueño ilusorio, de su identificación con el cuerpo-mente y se reconoce a sí misma como algo que está más allá de éste.

Algo que no está manifestado, algo que no es físico, no es limitado, ni mortal. La Conciencia se reconoce a sí misma desde este cuerpo-mente individual, el cual consideraba que era “yo”, dándose cuenta de que es tan solo espacio-silencio-consciente, en el cual todo sucede.

Cuando la conciencia se manifiesta en cuerpos-mentes, en materia física, se identifica con cada uno de los cuerpos-mentes, y surge una identidad; la Conciencia cree que es el cuerpo-mente y su historia. De aquí surge el ego, la identificación; un falso “yo” con una identidad y personalidad definida, que se cree separado del resto. A esta identificación la llamamos el “yo separado”.

En el despertar, la conciencia se da cuenta de que no es este “yo separado”, sino que es aquello no-manifestado que está más allá y que es consciente de todo. Con este reconocimiento, el “yo separado” se disuelve, muere, desaparece quedando únicamente la sensación de presencia consciente.

Por tanto, ahora podemos comprender el porqué la identidad separada, el ego, se ve amenazada ante el despertar de la conciencia, ya que muere, se disuelve.

La Etapa oscura del despertar y la crisis de identidad

Durante la etapa previa al despertar, hay miedo y hay pánico. Está saliendo a la superficie una gran cantidad de carga emocional del subconsciente.

Durante este proceso, es cuando se inicia la búsqueda espiritual. Aparece las preguntas existenciales como “¿quién soy yo?” y el fuerte anhelo por lograr el fin de todo este sufrimiento. Con toda esta carga emocional que sale a flote, la desesperación se apodera de nosotros y buscamos ayuda en nuestros seres queridos, los cuales no comprenden qué es lo que nos está sucediendo, y se preocupan por nosotros.

Al no saber qué nos está ocurriendo, en muchas ocasiones acudimos al médico, el cual nos dice que no estamos enfermos. Seguimos sin comprender qué nos está sucediendo y empezamos a leer libros espirituales, acudir a charlas de maestros iluminados, y a emprender una búsqueda para poner fin a nuestro sufrimiento y lograr la liberación.

Sentimos como si todo se estuviera desmoronando, perdemos el control. El dolor emocional es muy intenso y hay mucho sufrimiento y desesperación. Todo esto es a causa del miedo; el miedo a morir.

Al emprender la búsqueda espiritual, empezamos a encontrar alivio y a adquirir una comprensión más profunda de nuestro estado o situación personal. Todo esto es parte de este proceso de Despertar la Conciencia. Las sombras están emergiendo a la superficie.

Las personas quieren ver sólo su lado brillante. Y esto es maravilloso. Pero también, a menudo las sombras emergen.
Esta sombra que es temerosa, asustadiza, y que es básicamente la fuerza que hay dentro de uno negando la vida, esta sombra es el miedo.

Todo este sufrimiento es debido a esa parte que dice “no” y que se resiste completamente al fluir de lo que es. Y esta fuerza se arrastra hacia la superficie durante el proceso del Despertar. Así pues, el hecho de que esta sombra haya sido arrastrada a la superficie, no significa que algo haya salido mal, aunque puedes sentirlo así.

No significa que hayas cometido ningún error, aunque aparentemente puedas sentirlo así. Simplemente significa que nuestras emociones reprimidas que han sido dejadas de lado en una parte del subconsciente, ahora comienzan a emerger, empiezan a aflorar a la superficie.

Y estas emociones son como una identidad que nos amenaza. Esta identidad utiliza el miedo, la amenaza y la agresión. E intenta descarrilarnos del proceso del despertar de la conciencia. Entonces, genera miedo, ansiedad, depresión, y una sensación de amenaza interna que te hace creer que algo terrible va a suceder.

¿Qué hacer en estos casos?

Lo que le encanta a esta energía interior, a esta energía de miedo, es una lucha, una guerra. Le encanta que intentes deshacerte de él. Es el mismo miedo el que te incita para que te pongas en guerra con el miedo. Porque él se alimenta de eso.

Le encanta que intentes deshacerte de él, que trates de trascenderlo, que trates de ir más allá de él. Cualquier relación con esta identidad amenazadora, que de alguna manera está basada en el conflicto o la negación, le encanta el miedo; le encanta que tengas miedo porque se alimenta de él.

Cuanto más intentas no tener miedo, más miedo sientes. Cuanto más intentas no estar ansioso, más ansiedad sientes. Por tanto, se alimenta de sí mismo. Sin embargo, cuando permites que el miedo esté ahí, que esto significa aceptación, y le concedes el permiso total para existir en este momento, entonces, el miedo no sabe qué hacer.

Si peleas contra él, si te resistes, te sentirás abrumado por él, y tendrá poder sobre ti. Te sentirás incapacitado para salir de esta terrible situación. Tendrás la sensación de que el miedo aparenta ser tan grande e inmenso, que creerás que es imposible permitirle Ser.

Permitirle ser, también significa ser completamente honesto contigo mismo: “Tengo miedo, estoy asustado, siento ansiedad”. Porque cuando eres completamente honesto contigo mismo, esto conlleva un efecto. Casi siempre estamos tratando de cambiar nuestra experiencia si no es placentera. A esto es a lo que me refiero cuando digo que le des permiso para Ser. Reconoce que está ahí. Simplemente permite que esté ahí.

Por tanto, siente el miedo, siente la ansiedad, permite que estén aquí, acéptalos y no pongas resistencia, no luches contra estas emociones, tan solo déjalas ser.

Es muy común, que cuando estás al borde de ver algo verdaderamente profundo, todo el miedo, toda la sombra que se encuentra en tu interior, se reúna con rapidez y poder para apoyarse entre sí ante la conciencia. Reunirá todas sus fuerzas y tú te preguntarás: «¿de dónde ha salido esto?, antes no estaba aquí». Y se presentará de una manera muy poderosa y abrumadora.

Y tiendes a pensar: «no puedo con esto, me voy a volver loco, nunca saldré de esto, quiero volver a sentirme como antes». Es como que todas las fuerzas de la ilusión son reunidas para asegurarse de que no veas lo que estás al borde de ver. Esta es la oscuridad antes del amanecer.

Una vez que has experimentado esto unas cuantas veces, te das cuenta de que puedes estar bien con esto. Y abandonas esa preocupación porque reconoces que simplemente es así como esto funciona. Las fuerzas de la ilusión, se reúnen todas dentro de ti por lo general cuando una conciencia más profunda está a punto de hacerse presente.

No lo tomes como algo malo, porque ése es el principal problema. Cuando la gente experimenta el miedo, se dicen a si mismos: «algo anda mal aquí». Sientes un gran miedo, un pánico terrible, ansiedad, amenaza, depresión, sientes como si estuvieras en un túnel oscuro sin salida y no puedes soportar permanecer así, ya que no te encuentras bien y deseas que todo vuelva a ser como antes.

Pero hablando espiritualmente, te puedo decir que muy a menudo, cuando se tienen este tipo de emociones y experiencias, no significa que algo vaya mal, sino que significa que algo está empezando a ir bien. El ego, la falsa identidad creada cuando nos identificamos con el cuerpo-mente, se siente amenazado y comienza a manifestarse y a hacer aflorar a la superficie todas estas emociones tan negativas y destructivas de miedo, pánico y ansiedad.

No creas que todas las ilusiones de tu interior se van a rendir fácilmente. Podría ser que sí, pero muy a menudo será como tratar de forzar a abrir los dedos de la mano de alguien que ha estado aferrado a la rama de un árbol durante mucho tiempo, y cree que si se libera de ella, caerá del árbol y acabará aplastado contra el suelo.

Esto es todo lo que está sucediendo; has permanecido aferrado a una creencia de que eres un «yo» con una identidad, un cuerpo, una personalidad y su historia. Y ahora este «yo» se siente amenazado por lo que está por venir; el despertar de la conciencia. Y con ello, el fin de esta identidad, la muerte del «yo». Por eso se revela lleno de temor, amenaza y ansiedad.

Es la guerra interna entre el “bien” y el “mal”, entre la luz y la oscuridad, entre la conciencia y la inconsciencia que existe en el interior de cada ser humano. Y esta guerra interna, es la resistencia, por parte de la identidad separada, a desaparecer.

Superando la etapa oscura del despertar espiritual

Cuanta más resistencia pongas, más tiempo tardarás en salir de este estado de dolor. Por el contrario, cuanto más aceptes esta situación y permitas que esté ahí, y la comprendas como un proceso natural del camino del despertar, más pronto lograrás trascender esto y volver a sentirte en paz.

Acepta tu estado, tu situación. Permite que el dolor esté ahí. Deja de poner resistencia y acepta. Acepta lo que es. Deja de luchar; relájate con plena confianza en este proceso de despertar. Suéltate de dónde estás aferrado y déjate caer con total seguridad y confianza para disolverte en la Conciencia Una, el Todo.

Y experimentarás el reconocimiento de tu verdadera naturaleza. Experimentarás el Despertar, y cada vez que tengas una conexión con tu verdadera esencia, sentirás una gran sensación de paz, de bienestar y de apertura de corazón.

Fuente: consejosdelconejo.com

Los «números angelicales»

Entender su significado cuando los vemos repetidamente.

111
El mensaje de los ángeles es que manifiestes tus sueños. Su energía te invita a tomar riesgos, cambiar patrones, avanzar en tus proyectos o relaciones. Debes mantener abiertos los ojos porque las oportunidades llegarán.

222
Señala que debes mantener los pies bien plantados en la tierra. Si trabajas duro y mantienes tus valores, habrá recompensas pronto. En general, indica que vas en la dirección correcta y te invitan a seguir avanzando.

333
Es un recordatorio del universo para decirte que sabe lo que quieres. Su energía te da fuerza para seguir adelante con fe. Tus guías espirituales te respaldan para cumplir tus sueños.

444
Los ángeles usan esta secuencia para decirnos que están cerca, por lo que es común sentir paz y tranquilidad después de ver el 444. Se hace presente cuando pasamos por un momento de duelo o una ruptura.

555
El 555 se presenta cuando estamos viviendo un crecimiento acelerado. Este número angelical habla de cambios y transiciones importantes. Tu vida podría parecer caótica o confusa, pero con el 555 los ángeles te invitan a tener fe en tu regeneración.

666
Habla de belleza, equilibrio e integridad. Aparece cuando estás preocupado por tu carrera, hogar o finanzas. Es una llamada de atención para equilibrar todos tus asuntos, probablemente no lleves un estilo de vida saludable o le prestas más atención a las cosas materiales.

777
Es sinónimo de espiritualidad y aparece cuando te acercas a tu “yo divino”. Su energía te ayuda a conectarte con tu conciencia espiritual. Es probable que tengas una revelación y te sientas purificado.

888
Es en número de la abundancia. Con esta trilogía, los ángeles señalan la posibilidad de recibir prosperidad del universo material, en la salud o en el amor. El mensaje es permanecer abiertos y apegados a nuestros valores.

999
El 999 habla del fin de un ciclo. Indica que estás por cumplir una meta y te da la fuerza para seguir luchando. Asimismo, puede decirte que sueltes algo que te aferras, como una relación o un trabajo.

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